07 abril 2006

Dos Minutos

Las cosas después de un tiempo nunca son iguales, jamás la gente es igual al otro día, las costumbres van cambiando, los hábitos se van haciendo uno,
la rutina nos va comiendo todos los días, las obligaciones cada día son más, las risas tal vez son menos, las caricias se van haciendo pocas y los besos ligueros.

Así es la vida, un camino lleno de colores, aromas, climas, sentimientos ... de pronto hay días en que todo es color de rosa con aroma suave, sin embargo también hay días grises con aroma a viejo, a rancio.

Hay días cálidos como la primavera, pero también hay noches frías como el invierno.

Hay momentos de alegría, risas, sueños, metas ...
hay momentos de caras tristes, de gritos, de ofensas, de enojos ...
La relación de una pareja es así porque se va haciendo cada día, minuto a minuto, es una historia que no está escrita.

Los hijos ... llegan, pero de la misma forma se van y solo queda al final el amor y la compañía.
Los hijos ... esas personas chiquitas que nos
enseñan tantas cosas, que nos hacen darnos cuenta de todos esos sentimientos que si tenemos y que son tan bellos.

Los hijos ... que nos dan tantas lecciones de humildad, de sencillez, de inocencia, de capacidad de asombro, de poder aprender cosas nuevas todos los días ... con esas sonrisas y esos ojos que nos dan tantas cosas con solo una mirada, con una caricia de sus manos tan limpias de todo.

Y sin embargo, a veces no tenemos la capacidad o el tiempo de detener nuestra rutina dos minutos y valorar todas y cada una de estas pequeñas alegrías de la vida.

A veces no tenemos el valor de asomarnos afuera de nuestra esfera y ver que hay cosas hermosas que mirar, y ver que de las cosas no tan hermosas, también se puede aprender.

Toma dos minutos de tu vida, solo dos minutos y piensa en todo lo que tenemos, en todo el amor que está en el aire solo para respirarlo, todas las sonrisas que a veces no vemos por estar con la atención en otra
cosas, todas las miradas tan profundas, todas las palabras que no escuchamos, todos los aromas, todas las texturas, todos los colores.

Tal vez después de estos dos minutos el amor vuelva a brillar...


* Autora: Iris Enríquez (México) *


enviado por damita paty



Cuando Muera

Cuando muera, quiero encontrar en el cielo un castillo de cristal
Cuando muera, quiero encontrar en el cielo un amigo de verdad

Nadie pudo callar tu cantar
Fue camino de la libertad
Como el viento se propagará
Con el tiempo, un poder será

Cuando muera oiré tu cantar
Cual el río expresa dolor
Cuando muera sabré la verdad
Cuál camino tengo que tomar

Sin pensarlo y sin soportar
El dolor no me dejará
Tomo el mando de la realidad
Creo el cambio, el intelectual

Sin fronteras, amor de soñar
Sin barreras, la paz celestial
Con tus reglas, el frío ahuyentar
Cuando muera, tendré tu verdad

Sepultura que oculta el calor
De una vida que no fue una mas
Pero cubre también el dolor
De mi ser, de mi vida, y mi paz


Frágil mente el fuego apagó
La carcaza de tu corazón
Misteriosa la muerte, tal vez
No debías partir sin saber

Que todos recordamos tu amor
Que en todos vive tu dolor
Fuiste ejemplo de siempre aguantar
Fuiste tiempo a la hora de luchar

La cordura que lleva tu ser
Nos dejó un legado de ayer
Hoy espero que hayas encontrado
El castillo por siempre soñado
Con cristales de tiempo y ausencia
Que dejaste en nuestra presencia

Hoy te canto evitando el dolor
Que produce el recuerdo en mi voz
Hoy te canto con mi crudo ser
Que sueña encontrarte otra vez
Hoy te canto soñando con vos
Recordando el sonido de ayer

Hoy te canto en la soledad
Porque amigo conmigo no estás



autor: Gonzalo Tolosa





"Yo persigo una forma"

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
al abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;

y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.




autor: Rubén Darío

No hay comentarios.: